Entrades

Els catalans i el poder

Una de les principals característiques de la catalanitat, tant en l'opinió de Josep Ferrater Mora com de Vicens Vives és la "continuïtat", o la "voluntat d'ésser". És  a dir, la voluntat de perviure a través del temps, de donar continuïtat a la nació, d'enllaçar una generació amb una altra. La "voluntat d'ésser" seria el nostre "mòbil primari", el "primer ressort de la psicologia catalana". I això és bastant cert. Els catalans hem sigut sempre el que hem volgut ser. Fins i tot, en els temps més durs. Vam patir la dictadura de Primo de Rivera, que va posar fi a la Mancomunitat, però els catalans vam organitzar amb èxit l'Exposició Universal de 1929 a Barcelona, vam començar la construcció del Metro, i vam seguir construint un entramat associatiu i polític que ens va permetre forçar l'adveniment de la República, autogovernar-nos a través de la Generalitat i participar de forma decisiva en la majoria de gove...

Del seny al "tot o res"

Segons Jordi Pérez i Ballestar , citat per Jaume Vicens Vives a "Notícia de Catalunya", "les quatre possibilitats de l'actitud típicament catalana davant la realitat" són: el seny, l'embadaliment, la rebentada i el tot o res. El seny , "el just capteniment", "adquirit a través de la possessió d'una terra aspra i de la perfecció de l'eina en el treball", és "una tendència al compromís, amb perill de derivar cap al cofoisme conformista". El català, segons Vicens Vives, "adopta generalment la línia de la mínima resistència. Afluixa i amolla, per satisfer els seus sentits, la seva existència confortable" A l'extrem oposat hi trobem "l'arrauxament": "ens deixem portar per la passió, sense sospesar les realitats ni mesurar-ne les conseqüències (...) el nostre sentit d'ironia falla, sortim al carrer devorats per un excés de pressió sentimental" fent de l'arrauxament "l...

Macron, un presidente sin partido... como Giscard d'Estaing.

Artículo publicado en Agenda Pública el 8 de mayo de 2017 Ganó Macron con una mayoría amplia, incluso superior a la que vaticinaban las encuestas, aunque sin llegar al 60% del voto emitido. Y Le Pen fracasó porque no pudo convencer a los más de 7 millones de indecisos que no querían votar Macron. Más de 4 millones entre ellos votaron nulo o en blanco, un 12% de los ciudadanos que ejercieron su derecho a voto.  Si tenemos en cuenta el total del voto expresado -incluyendo blancos y nulos-  el resultado de Macron se reduce hasta el 58% de los votos, por un 30% para Marine Le Pen. El extraordinario nivel de voto en blanco y nulo, inédito en la historia electoral francesa, es un claro triunfo para Jean-Luc Mélenchon. Es la expresión del descontento de la izquierda con una segunda vuelta en la que no se sentían representados. Y augura un gran resultado para los “insumisos” en las elecciones legislativas. En voto absoluto, Le Pen obtiene 10,6  millones de votos, 3 más q...

¿Puede ganar Marine Le Pen?

Artículo publicado en Agenda Pública el 2 de mayo de 2017 El lunes 22 de abril de 2002, tras la clasificación de Jean-Marie Le Pen para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, los estudiantes parisinos salieron a la calle al grito de “ À bas, à bas, le Front National, F comme fasciste, N comme Nazi “. Durante días se sucedieron las protestas, que se concentraron en la Plaza de la República, y las movilizaciones culminaron el Primero de Mayo, cuando los sindicatos franceses convirtieron la celebración anual en una manifestación anti-Le Pen. El resultado fue que en la segunda vuelta, celebrada el 5 de mayo, Le Pen apenas obtuvo 700.000 votos más que en la primera, y Jacques Chirac, el presidente que optaba a la reelección tras un fallido mandato en que tuvo que cohabitar con el primer ministro socialista Lionel Jospin, obtuvo más del  80% de los sufragios, 25,5 millones de votos, con una participación 8 puntos superior que en la primera vuelta. La Francia de ...

El fin de la gran coalición en el Parlamento Europeo

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La reciente elección del presidente del Parlamento europeo, por primera vez sin acuerdo previo entre los grupos popular y socialista, ha puesto de manifiesto la correlación de fuerzas realmente existente entre derecha e izquierda en el Parlamento y en el conjunto de la Unión. Y puede significar, según señalaron los líderes de los dos principales grupos políticos, “el fin de la gran coalición”. La realidad política del Parlamento Europeo es que los tres grupos de izquierda –socialista, izquierda  unida europea y verdes- suman solo 292 diputados en el parlamento, menos del 40% del total, frente a los 358 diputados que suman populares, liberales y conservadores, más de un 47% del conjunto de eurodiputados, a los que cabría añadir los 40 diputados del grupo de la Europa de las Naciones que lidera el Frente Nacional francés y la mayoría de los 42 diputados del grupo  “Europa de la libertad”, que lidera el UKIP. Esta correlación de fuerzas, surgida de las elecciones europea...

¿Podemos ha ampliado su espacio electoral desde 2014?

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Artículo publicado en Agenda Pública el 1 de julio de 2016 Podemos irrumpió en la arena electoral en las elecciones europeas de 2014 con 1.245.000 votos, un 7.97% de los sufragios. Su aparición propició un terremoto político, pero en esas mismas elecciones, Izquierda Unida -con Iniciativa per Catalunya Verds- obtuvo 1.562.000, prácticamente un 10% de los sufragios y la candidatura “Primavera Europea”, que reunía a Compromís y Equo, consiguió el 1.91%. En total, entre las tres candidaturas llegaron al 19.87% de los votos. En las elecciones del 26 de junio, las candidaturas respaldadas por esos mismos partidos obtuvieron el 21.1% de los votos. Es decir, no parece que su espacio electoral se haya ampliado sustancialmente. Si comparamos el porcentaje sobre electores evidentemente sí que ha crecido, puesto que en las elecciones europeas se registró una participación del 45.8% frente al 69.8% de las últimas elecciones, sin contar aún el voto exterior. Sin embargo, se aprecia no sólo ...

Brexit: una oportunidad para la democracia europea

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Artículo publicado en Agenda Pública el 2 de julio de 2016. El  Brexit  es una metáfora de nuestro tiempo. Vivimos un tiempo de grandes transformaciones: lo viejo no termina de morir -y más en sociedades envejecidas como las nuestras- y lo nuevo no acaba de nacer. Se ha perdido la esperanza    y cunde la desesperación. Falta confianza y se extiende el miedo. Hay enormes cantidades de información pero mucha incredulidad. Nadie cree en los expertos antes de tomar una decisión pero todo el mundo recurre a ellos cuando ya no hay solución.  El Reino Unido puede hundirse en un pozo del que nadie sabe cómo salir después de hacer caso omiso a los expertos, considerando que estaban al servicio de las élites y del gobierno. Y muchos expertos seguirán sin entender por qué la clase obrera inglesa votó por el  Brexit  y culparan de lo ocurrido a la irresponsabilidad de los políticos, desde David Cameron a Boris Johnson. Pocos fijarán la responsabilidad en los...