dilluns, de juny 20, 2016

El Brexit podría beneficiar a los países del sur de Europa

Artículo publicado en Agenda Pública el 20 de junio de 2016
Las últimas encuestas publicadas sobre el desenlace del referéndum previsto para el próximo 23 de junio, señalan que los británicos pueden estar a punto de decidir marcharse de la Unión Europea. Este desenlace, en caso de producirse, sería coherente con la evolución de la opinión pública británica en las últimas dos décadas. Según las encuestas del Eurobarómetro, desde los años 90 sólo un tercio de los británicos -con oscilaciones entre el 25% i el 40%- considera que la membresía europea de su país es algo positivo, un porcentaje que ha ido acompañado de la percepción mayoritaria de que la pertenencia a la Unión no beneficiaba al Reino Unido, que ha superado el 50% desde 2009.
El euroescepticismo británico ha sido animado por cierta eurofobia a menudo xenófoba de los populares tabloides y por el escepticismo general de la mayoría de la prensa, con contadas  excepciones. Una de las mayores consecuencias de este sentimiento anti-europeo ha sido el creciente voto al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) que en las elecciones europeas de 2014 llegó a conseguir el 27% de los sufragios.
Sin embargo, hay algo más relevante que el apoyo electoral al UKIP. Debemos recordar que  el Partido Conservador ha mantenido posiciones claramente euroescépticas desde que perdió el gobierno en 1997 frente a los laboristas y que esta deriva les llevó a abandonar el Partido Popular Europeo y a crear en 2009 un nuevo grupo conservador y euroescéptico en el Parlamento Europeo. Incluso el Partido Laborista ha sufrido una deriva euroescéptica desde que perdió el gobierno en 2010, que le llevó a no apoyar al candidato socialista a la presidencia de la Comisión en las elecciones de 2014, Martin Schulz, por ser demasiado ‘federalista’. Así las cosas, el único partido pro-Europeo que ha quedado al otro lado del canal es el liberaldemócrata, que sufrió un descalabro notable en las últimas elecciones al Parlamento de Westminster. En este contexto, ¿a quién le puede sorprender que los británicos quieran marcharse de la UE?
Se ha hablado mucho durante los últimos meses de las consecuencias económicas negativas que podría tener la salida del Reino Unido de la UE, buscando el ‘apoyo utilitario’ a la Unión de los británicos, pero el problema radica en que la UE carece de ‘apoyo afectivo’ en el Reino Unido, y sin una base social de ‘apoyo afectivo’ a la UE es muy difícil ganar un referéndum. Situación bien distinta se vivió en el referéndum sobre la independencia de Escocia, cuando los partidarios de la unión con Inglaterra y Gales sí que pudieron apelar al ‘apoyo afectivo’ a la Gran Bretaña, al sentimiento británico, frente a los argumentos económicos de la campaña a favor de la independencia.
En el contexto actual, y ante la posibilidad de que se produzca la salida del Reino Unido, debemos empezar a plantear una pregunta incómoda ¿el Brexit puede ser una oportunidad para la UE?
Algunos destacados dirigentes liberal-demócratas, cómo el ex eurodiputado británico Andrew Duff o el líder de los liberales en el Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, ya lo plantean en estos términos. Una oportunidad para avanzar en la integración política de los países que forman parte de la zona Euro, cediendo más soberanía y creando nuevas instituciones para controlar democráticamente las decisiones sobre la política económica. 
Una de las propuestas más relevantes para avanzar en esta dirección, y que ya ha sido planteada también por el gobierno francés, es la constitución de un Parlamento de la zona euro formado por los eurodiputados de los países que tienen como moneda el Euro para controlar democráticamente las decisiones del Eurogrupo, y de los jefes de Estado y de gobierno de los países de la eurozona. Un Parlamento con amplias competencias, pero sin los representantes del Reino Unido, Polonia, Rumanía, Hungría, Bulgaria, República Checa, Suecia, Dinamarca, y Croacia.
¿Qué relación de fuerzas habría en este nuevo órgano? Tomando como referencia el Parlamento surgido de las elecciones de 2014, el parlamento de la Eurozona tendría 492 miembros en el que los euroescépticos y eurófobos contarían con sólo el 16% de los escaños frente al 21% actual, mientras que los verdes y el grupo de la izquierda unida europea pasarían del 13.5% al 16.7%. Los dos grupos principales, populares y socialistas, mantendrían un peso similar al actual (29 y 25% respectivamente), mientras que los liberal-demócratas, crecerían del 9 al 10% de los escaños.
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Y aún más importante: sería un Parlamento en el que aumentaría considerablemente el peso de la Europa latina, que comparte problemáticas y que podría articular un mayor contrapeso a los países del centro y el norte del continente. En el nuevo Parlamento de la zona Euro los países latinos y más favorables a una política económica expansiva contarían con  el 50% de la cámara  -llegando al 53% con Grecia- frente al 32% actual (35% contando también a los diputados helenos). Es decir, la salida del Reino Unido de la Unión puede ser una oportunidad para avanzar en la integración europea, hacerlo desde una perspectiva más progresista, y aumentar el peso de la Europa latina y de los países que más necesitan una nueva política económica, más expansiva. Esta es una de las principales razones por las que Alemania es el país que más teme al Brexit
Con esta perspectiva, no deberíamos tener miedo al Brexit. El Brexit supondrá una crisis para el sistema europeo, sin duda, pero toda crisis encierra un peligro y una oportunidad. Y el peligro de la división de la UE entre los países del Euro y el resto puede ser una gran oportunidad para los que estamos en la zona Euro. Habrá tensiones, e incluso la demanda de nuevos referéndums, pero si la UE es capaz de garantizar una salida ordenada del Reino Unido en el marco del Espacio Económico Europeo -del que forman parte países que no son miembros de la UE, como Noruega- la nave europea no sólo no naufragará sino que estará en condiciones de tomar un nuevo impulso y alcanzar la velocidad de crucero que necesitamos para salir definitivamente de esta crisis.