dilluns, de setembre 29, 2014

Euroescepticismo: entre la crisis europea y los malestares democráticos nacionales

Artículo publicado el 23 de septiembre de 2014 en el blog de la Fundación Alternativas en el diario El País.

La crisis económica europea parece haber exacerbado el euroescepticismo, a la luz de los resultados electorales de las elecciones de mayo de 2014 y de la evolución de las encuestas del Eurobarómetro desde 2007. Sin embargo, esta evolución parece vincularse no sólo a la evolución de la crisis económica europea sino a la evolución de los distintos malestares democráticos nacionales.
Gráfico 1. Beneficio de pertenecer a la UE 
Graficoeuroescepticismo






Fuente: Eurobarómetro n.67-79. Comisión Europea.
Una primera conclusión del análisis de las encuestas del Eurobarómetro realizadas entre 2007 y 2013 nos puede llevar a pensar que si bien la evolución de la imagen de la UE y la confianza en sus instituciones ha sido paralela en los cuatro grandes países de la zona Euro -respondiendo a una misma tendencia general europea-,  la evolución en el apoyo a la pertenencia del propio país a la Unión -así como el balance de beneficios de pertenecer al club comunitario-  parece estar relacionada con la evolución de la economía nacional, la percepción del rol del propio país en la dirección del proyecto europeo y las consecuencias que ha tenido la actual crisis en los sistemas democráticos nacionales.
Los alemanes, por ejemplo, parecen  haber recuperado su imagen positiva de la Unión y la percepción
de que la pertenencia a la UE les conviene e incluso les beneficia como país desde finales de 2011, a medida que su economía se recuperó de la recesión de 2009 y vieron reforzado el liderazgo europeo de la canciller Angela Merkel. A pesar de ello, siguen desconfiando de unas instituciones que no están suficientemente controladas democráticamente.
Los franceses, por su parte, parecen vincular su euroescepticismo a la percepción del rol del liderazgo europeo que ejerce su presidente y a la pérdida de soberanía nacional. Los franceses no estaban satisfechos con la posición subordinada del presidente Sarkozy en el tándem franco-alemán y esperaron que el nuevo presidente François Hollande reequilibrara el eje en favor de Francia. La percepción que este reequilibrio no se ha producido -ni se producirá- ha conllevado una profundización del euroescepticismo francés.
Por el contrario, la opinión de italianos y españoles parece evolucionar en función de si se sienten ciudadanos europeos con capacidad de influencia o ciudadanos de "democracias intervenidas" subordinados a las decisiones tomadas desde Bruselas. El incremento del euroescepticismo italiano y español parece ir muy vinculado a dos fechas muy concretas: mayo de 2010, cuando el Consejo Europeo obliga al gobierno español a aceptar y tomar medidas de disminución drástica del gasto público para contener el déficit y el nivel de endeudamiento; y noviembre de 2011, cuando Merkel y Sarkozy provocan la caída del gobierno Berlusconi e impulsan la formación de un nuevo gobierno técnico encabezado por Mario Monti.
Podemos concluir que el descenso del apoyo utilitario y afectivo a la Unión responde a tres procesos distintos en los que subyace un fuerte componente democrático: enFrancia responde a un profundo "malestar nacional" -previo a la crisis- por la pérdida de soberanía; en España e Italia son consecuencia de un nuevo "malestar democrático" generado por la sensación de vivir en una "democracia intervenida" por la UE; y enAlemania son consecuencia de un cierto "desconcierto democrático" debido a la conciencia de que las instituciones comunitarias actúan sin mandato democrático claro. Es decir, el incremento del euroescepticismo sólo se explica por la conjunción entre crisis económica y crisis democrática.

*Albert Axalà es autor de Crisis económica y euroescepticismo, un Estudio de Progreso de la Fundación Alternativas. Licenciado Ciencias Políticas por la UAB, es doctorando en integración europea, y ha sido colaborador del Instituto Universitario de Estudios Europeos de la UAB.
*Estudios de Progreso es un programa de la Fundación Alternativas dirigido a promover la elaboración de propuestas de progreso y cambio social por parte de jóvenes investigadores.